
Eran las tres de la tarde de un martes, o de un jueves, no lo recuerdo bien. Es que los días pasan tan lentos sentado detrás del escritorio de mi lúgubre y oscura pocilga a la que llamo oficina, que bien pudiera haber sido domingo. El día, gris como mi ánimo desde que me echaron de la fuerza, chivo expiatorio después que me agarraran con algunos bizcochos de un atraco a una panadería. El mismo jefe tenía dulce de membrillo en la barba cuando me pidió la placa. Y terminé donde todo estereotipo de ex policía que no tiene el lomo para patovica de boliche termina. Como detective privado.
Las cosas marchaban mal, la cuenta del bar sólo parecía agrandarse, y sólo había resuelto un mísero caso en los dos meses que había puesto la oficina, “el misterio de quién es el gil que me roba el diario por las mañanas”. Resultó que no tenía suscripción a ningún diario.
Como decía, eran las tres de la tarde cuando entró ella. La notaba nerviosa, inquieta, el tipo de mujer que tiene algo que ocultar. Sacando el hecho que parecía que no se había depilado en toda su vida, y las orejas puntiagudas, era bastante bonita, lo suficiente para saber que mi cuenta de bar iba a aumentar.
- Buenas tardes, necesito que encuentre a alguien
- No he tenido una buena tarde en años, primor, pero si busca a alguien ha venido al lugar indicado
En ese momento me mostró una fotografía, un hombre de unos treinta años vestido como si perteneciera a una especie de culto, en su cinturón tenía una especie de juguete sexual plateado
-Lo conocí en la convención de san ramón, el mes pasado, dijo que su nombre era Anakin, me llevó a un hotel y ya sabe...
-Si, me imagino, tuvieron sexo como dos presos después de un mes de confinamiento solitario
-No... Intercambiamos figuras de colección
-Y por figuras de colección se refiere a drogas, juguetes sexuales, trafico de prostitutas, contrabando de arte ¿qué?, confíe señora, mis precios toman en cuenta mi discreción.
-Figuras de colección, yo le cambié mi bob esponja vestido de hawaiano en su empaque original por una réplica del sable laser usado en la star wars original, no en la abominación de estas últimas
-Si...bueno, y qué sucedió?
-Cuando recibí el sable fui a comprobar su autenticidad online, y el muy bastardo se llevó mi más preciado tesoro, el bello púbico de Chewbacca, Dios sabe que me costó conseguirlo
-Imagino, tuvo que tener sexo desenfrenado con 5 sujetos robustos y lo robó cuando estos estaban agotados
-No...Cambié mi Elfo nivel 58 de D&D y mi colección completa de figuritas de pokémon. Reconocerá fácil a este sujeto, Se dice Jedi, pero usa el cinturón de Han Solo, y tiene bordado en la musculosa el símbolo del enterprise, un verdadero idiota si me lo dice a mí.
Así fue como entré en el mundo nerd, hoy soy un Bardo nivel 24 y tengo mi propio juego de libros y dados de D&D, Mañana me llega mi juego de cartas magic. No puedo esperar.