
Te escribo esta carta para decirte que te dejo. Me siento engañada y sucia. Supongo que ya sabrás que descubrí tu "pequeño secreto".
Lo peor era que estuvo todo el tiempo frente a mis narices, siempre diciendo "no te acerques a la cortina", "quedemonós en casa, soy un holograma y me puedo volar con el viento, a parte sabes lo engorrosas que son las colas en el cine" "No puedo conseguir trabajo, mi amor, soy un holograma", "si viene una guacha que se llama Dorothy, mandala a volar, y no le hagas caso a nada de lo que te diga".
Ahora descubrí que no hay ningún "Pedro, mi amigo de la infancia" que puede aparecer de improviso, y por eso tenía que hacer siempre un plato extra de comida, que al otro día misteriosamente desaparecía, y que vos decías que habías tirado a la basura, pero cuando me fijaba y la basura no había sido sacada, y no estaban los restos de la comida que afirmabas haber tirado y me decías que la habías tirado directo en el contenedor y yo te preguntaba por qué si habías ido hasta el contenedor no habías llevado el resto de la basura, y te enojabas y me decías que yo estaba gorda para que me enojara y me fuera. Eras vos el que te comías la comida.
Todo lo anterior, después de diez años de matrimonio, te lo hubiera perdonado, incluso esa vez que robaron y pensé que te habías muerto porque no había lente colimador en el que te proyectaras, y tuve que poner a mi mamá en un asilo y vender su casa para ver si quizá comprando un lente nuevo volverías a la vida. Te hubiera perdonado que no me dijeras que eras de carne y hueso ahí, porque te amo, pero lo que nunca te voy a poder perdonar es el "los hologramas no tenemos pene, arrancá vos nomás si querés, negra"
Estoy hecha un desastre, por suerte encontré a alguien que me entiende. Se llama Mamushca, es rusa, y creo que la amo. Todavía no se si ella siente lo mismo, pero de algo estoy segura, ella se muestra como es, no esconde secretos adentro como vos.
Te quiso
María